HOMENAJE AL INSTITUTO UNIVERSITARIO DE RESTAURACIÓN DEL PATRIMONIO. UPV. 2020. Por Román de la Calle .

Ab imo pectore / Con total sinceridad…

En el contexto de la vida académica, la conmemoración de la creación de un Instituto Universitario de Investigación supone, efectivamente, un hito determinante en el desarrollo de esa trayectoria colaborativa especializada, donde se han fraguado experiencias interdisciplinares, consolidado recursos y avances tecnológicos y, asimismo, posibilitado logros relevantes, en respuesta a las necesidades y exigencias del vigente entorno sociocultural.
Tal es, sin duda, el caso de la reciente celebración del nacimiento del Instituto de Restauración del Patrimonio (IRP), enraizado en el contexto de la Universidad Politécnica de Valencia, a lo largo ya de dos fecundas décadas.
Justamente los Institutos Universitarios suponen, por definición, una acumulativa eficacia multidisciplinar, que implica, por cierto, la interacción sistemática entre Departamentos, Facultades y Escuelas universitarias, donde la investigación, la docencia, la transferencia de conocimientos y la difusión de estrategias operativas, aplicadas concretamente a la salvaguarda y conservación del patrimonio marcan directamente, en este caso específico, una serie de cotas de rendimiento fundamentales, que históricamente han ido posibilitando la ineludible conformación del relevante IRP.
Es evidente esa apuntada interdisciplinariedad, donde Bellas Artes, Arquitectura o Ingeniería han ido trenzando, entre otras angulaciones académicas, sus afanes colaborativos, entre la apertura de sus mutuos intercambios y la convergencia de sus crecientes especializaciones. Pero sería iluso relegar, lo más mínimo, la importancia de otras charnelas complementarias, que han sabido consolidar sus respectivos aportes, de manera creciente, donde psicopedagogía, historia, tecnología, estética, comunicación, economía, museología y gestión cultural han sabido y necesitado integrarse, asimismo, en las complejas exigencias del conjunto resultante.
Personas y colectivos, intercambios nacionales e internacionales, ayudas institucionales y respaldos empresariales también han sido goznes insustituibles de esta aventura grupal, que es siempre –en conjunto y resumidamente– un Instituto Universitario.
La acertada publicación, además, en este caso, de un volumen celebrativo, superior a 300 páginas –como afianzamiento informativo y documental de los contenidos diacrónicos, que sustentan este arco de retos, experiencias y logros– se ha convertido, a nuestro parecer, en el mejor acierto divulgador, toda vez que podemos ir, página a página, constatando y admirando los diferentes capítulos, perfectamente ilustrados, de esta destacada historia compartida. Una memoria que, al recuperarse, vuelve a reescribirse, entre las páginas de nuestra satisfacción y nos retrotrae a momentos vividos, al socaire de concretos y plurales proyectos, que hoy son, efectivamente, historia compartida e integrada en nuestro entorno ciudadano y comunitario.
Porque, en efecto, los Institutos Universitarios, sin dejar de tener siempre sus respectivas raíces en las exigencias circundantes, jamás se limitan, de hecho, al radio de acción local, en la medida en que la internacionalidad de sus contactos, intercambios y colaboraciones, refuerzan, en paralelo, su carácter trenzado de consolidados puentes nacionales, aportando definitivamente los exigentes e imprescindibles enlaces interuniversitarios.
Pero, en igual medida, más allá de las metas logradas –como partes ya básicas de nuestra propia historia– , del conjunto de programas ejecutados y de las estructuras agilizadas, es ineludible recordar y fijarnos, por obligación moral, en las personas, convertidas en palancas determinantes de cada objetivo, de cada ilusionado proyecto, capaces históricamente de aportar la memoria necesaria para consolidar, tras la reconsideración oportuna, la sabia contagiosa que puede pergeñar, con el requerido aliento colectivo, nuevas etapas de futuro.
Todas estas páginas abiertas pueden y deben escribirse / releerse, atendiendo, por igual, tanto al espejo retrovisor como al parabrisas, en esta comunitaria carrera compartida por los miembros del Instituto de Restauración del Patrimonio de la UPV, que nos ha invitado a celebrar sus realidades y ensueños, sus proyectos y experiencias vividas, con toda justicia y generosidad, ab imo pectore…
Valencia, febrero 2020.
Román de la Calle.